La leyenda de Byrting y
la reina de los elfos
Aquella
noche, mientras dormía en su castillo noruego, el caballero Byrting tuvo un
sueño extraño. Apenas había bebido los primeros sorbos de sueño cuando oyó que
llamaban a la puerta de su cuarto. Se incorporó bruscamente y preguntó:
-¿Quién
llama?
-Levántate,
Byrting, y déjame entrar.-Respondió con suavidad una voz femenina desde el otro
lado de la puerta.
La noche era
desapacible, y Byrting, que temía a los fantasmas, vampiros y endriagos que
según las leyendas se arrastraban por las entrañas de su castillo, no se movió
de la cama. Sin embargo, la puerta se abrió por sí misma, y una joven de rara
belleza vestida con un fino ropaje de gasa entró en la habitación, tras lo cual
se acercó al lecho del caballero, se sentó en el borde y comenzó a jugar con su
lustrosa melena.
Prudente,
Byrting salto fuera de la cama y se apoyó contra la pared.
-Escucha
bien, Byrting- dijo la joven, fingiendo no haberse dado cuenta del gesto del
caballero-: mañana vendrás al Reino de los Elfos.
…
A la mañana
siguiente, Byrting salió a caballo de su castillo. Al pasar por un puente
cercano, el caballo se encabritó y tanto jinete como montura cayeron al río.
Mientras que el caballo salió airosamente a la superficie, el caballero no pudo
desembarazarse del frío abrazo de las aguas. Antes de perder el conocimiento,
sintió cómo una mano de dedos largos le agarraba con suavidad del tobillo y
comenzaba a tirar de él.
…
Cuando
Byrting abrió los ojos, vio una amplia estancia, hermosa como jamás ningún rey
de la Tierra podría soñar con tener. Junto a él estaba la joven de la noche
anterior, quien ahora llevaba puesta una corona de hojas e irradiaba serenidad.
Le preguntó a Byrting:
-Responde a
esto, y piensa bien la respuesta: ¿En qué país has nacido? ¿En qué corte
quieres vivir?
-He nacido
en Beiarland- respondió el caballero- , allí en la corte he vivido. Allí vivió
mi amada y allí quiero morir.
Al oír esto,
la joven pidió a una sirvienta:
-Ve y trae
una copa del hidromiel del olvido.
Cuando la
sirvienta hubo traído la copa, la joven ordenó a Byrting beber de ella. Apenas
hubieron tocado sus labios el líquido que contenía, le volvió a preguntar.
-¿En qué
país has nacido? ¿En dónde quieres vivir?
-He nacido
lejos de aquí, pero ahora pertenezco al Reino de los Elfos, en donde quiero
vivir y morir. En dónde está mi amor.

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