jueves, 3 de marzo de 2016

Leyenda de Licaon, el hombre lobo

Licaón era hijo de Pelasgo, éste fue el primer hombre que vivió en la Arcadia, la fundó, la pobló, enseñó a la gente que vivía allí a portarse en forma civilizada, cubrirse el cuerpo, comer alimentos cocidos, vivir en cabañas. Cuando murió Pelasgo su hijo Licaón heredó todo, era tan sabio e inteligente como su padre, se cree que junto con los sacrificios humanos estableció la antropofagia, o sea comer carne humana.
Sobre una montaña, Licaón fundó la ciudad de Licosura, la ciudad más antigua de toda Grecia. En lo más alto construyó un templo en honor de Zeus, comenzando con la práctica de sacrificios humanos, no se sacrificaban personas del lugar, sino a los viajeros,  que pasaban por el lugar.
Zeus quiso saber lo que estaba pasando, se hizo pasar por un visitante, los arcadios se dieron cuenta que era un dios porque reflejaba luz, pero Licaón, quiso saber si era o no un dios y le sirvió carne humana. Zeus enfurecido, con sus rayos destruyó todo, también el palacio, y como su nombre quiere decir lobo lo convirtió en un feroz lobo. Le dio la gracia que cada diez años, sino había comido carne humana, volvía a ser humano. Pero cada vez que tomaba la forma de hombre volvía a hacer sacrificios y comer carne humana y volvía a convertirse en lobo. Licaón no se resignó, cada poco tiempo en noches de luna llena salía al claro del bosque o a los caminos a aullar pidiendo el perdón de Zeus, y para comer al que pasara por el lugar.

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